"¿QUIEN SOY?"
"Nuestra obra es la Iglesia; nuestro fin,
la salvación del mundo; nuestra vida, el amor."
Santa Nazaria Ignacia March
Soy Nazaria Ignacia March Mesa, una mujer de fe profunda, temperamento firme y un corazón ardiente de amor por Cristo, la Iglesia y los más necesitados. Nací el 10 de enero de 1889 en Madrid, España, en una familia numerosa. Desde muy joven sentí una voz interior que me llamaba a consagrarme por entero a Dios y a servir a la humanidad en las periferias del mundo.
Misión en América Latina y la fundación
A los 19 años mi familia emigró a México, donde ingresé a la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Pocos años después fui destinada a Bolivia, llegando a la ciudad de Oruro en 1912. Allí dediqué doce años al cuidado de los ancianos, pero mi alma ardía por hacer algo más frente a la extrema pobreza, la injusticia social y la falta de evangelización.
Escuchando el llamado del Señor, el 16 de junio de 1925 (con el permiso de la Iglesia) di un paso de inmensa audacia al fundar la congregación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia. Nuestro objetivo fue claro desde el primer día: ser un brazo activo de la Iglesia en las calles, llevando el Evangelio a los mineros, los campesinos, las mujeres postergadas y los trabajadores.
Su profundo vínculo con la Argentina
Mi misión apostólica no se detuvo en Bolivia. Extendí las obras de la congregación por diversos países de América Latina y España, estableciendo una relación muy estrecha con la Argentina:
Misión en suelo argentino: Llegué a la Argentina para impulsar comedores populares, casas de formación, talleres de promoción para la mujer y asistencia espiritual en barriadas vulnerables de Buenos Aires y otras provincias.
Pascua en Buenos Aires: Tras años de desgastante labor y salud quebrantada, entregué mi espíritu al Creador el 6 de julio de 1943 en el Hospital Rivadavia de la Ciudad de Buenos Aires. Por esta razón, la Argentina conserva con orgullo el testimonio visible de mis últimos días de vida y mi pascua hacia el Creador.
De la misión a la santidad universal
Fui beatificada por el Papa Juan Pablo II en Roma en 1992 y canonizada por el Papa Francisco el 14 de octubre de 2018 en la Plaza de San Pedro.
Mi vida y mi legado nos recuerdan que no hay amor a Dios sin compromiso real con la dignidad humana, la justicia social y la unidad de la Iglesia.
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